En esta entrada de "Sesión de Cine", hablaremos sobre "Esta Tierra es mía" (This land is mine) que, aunque es antigua como la vida misma, su mensaje sigue con fuerza hasta poder incluirse en la historia de nuestros días. Este tipo de obras cinematográficas, se denominan "películas propagandísticas" cuyo fin es levantar la moral e informar acerca de los hechos. Pero lo que a nosotros nos interesa es el gran peso de los "Derechos Humanos" que existe a lo largo y ancho de la trama.
El protagonista, un profesor de escuela, que vive con su madre y es objeto de burla de sus alumnos no nos incita mucha heroicidad ¿cierto? Aunque lo que debemos tener en cuenta no ocurre en las primeras escenas introductoras, sino en lo que pasa a partir de la charla con el director. En esta escena, para mí, hay un momento trascendental que no solo se inicia con él, también con la profesora de la que vive enamorado desde hace mucho.
Ambos personajes toman caminos diferentes cuando llega la temida hora de arrancar las hojas de los libros de texto. Él lo acata sin poner pegas pero, ella se reserva la obligación moral de guardar esas hojas.
Aquí es donde creo que se puede ver claramente dos tipos de ciudadanos: los que piensan por sí mismos y hacen lo que ven correcto y los que se dejan arrastrar por los "superiores". ¿Si ellos lo mandan es porque estará bien, no? Sin embargo, el tímido profesor, a lo largo de la trama, va adquiriendo un papel mucho más valiente y decidido. Es en ese momento en el que se da cuenta de lo que tiene que arriesgar por el bien común.
Uno de los mensajes más claros que he podido entrever de lo poco que vi de la película es la estrecha relación entre la educación como principal herramienta y vehículo para transmitir los valores, tal y como afirman Joan Pagés y Antonio Santiesteban en su artículo: "La Educación para la Ciudadanía Hoy". Muchos de los autores citados señalan hacia la educación en valores como una de las grandes respuestas y yo no puedo estar más de acuerdo.
Para finalizar, analizaremos el gran final. Por fin, el profesor deja ver que el tener miedo lo ha superado y ahora es una persona más fuerte y eso, los alumnos también lo notaron y empezaron a respetarle. Podría decir que sería un buen profesional puesto que se arriesga en su trabajo, lo da todo y aunque sufre las consecuencias que derivan de esas acciones, lo hace con la cabeza bien alta sabiendo que, en un futuro, sus alumnos seguirán la educación que él intentó ofrecerles.
Esa frase en la que dice "Me voy, no por perjudicaros a vosotros sino porque perjudico a la tiranía" es lo que me hace pensar en esa fuerza y valentía que ha ido adquiriendo. Esa fuerza que quedará marcada en la forma de ser de sus alumnos.
En los futuros ciudadanos.


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